Isla Tortuga
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Guna Yala (Archipiélago de San Blas)

Comienzo este post ya con el convencimiento de que va a ser imposible continuar con la vuelta al mundo. De todas formas, seguimos teniendo aventuras para rato.

Marzo era el mes en el que íbamos a recibir bastantes visitas. Era el primer destino que teníamos claras fechas, Panamá es muy accesible, e íbamos a estar bastante tiempo. Se fueron torciendo varias de estas visitas y coincidió que el día 10 Francisco tenía que partir, lejos de aquí, a otro País…,y subío en el mismo avión que aterrizaron Joyce y Deni. Como les envié las fotos a los 3, se reconocieron y se saludaron en los pasillos de salida y entrada del avión.
Pero me estoy adelantando. Después de casi 3 meses, teníamos que dejar el barco fondeado en un sitio medianamente seguro ya que Francisco tenía que volar a Tenerife y yo tenía que recoger a nuestra primera visita de España.
Para ese fondeo tranquilo, nos recomendaron ir a Canbombia. Es una isla de Guna Yala rodeada de arrecife por todas partes menos por un pequeño canal. Esto hace que esté muy protegida del mar y la propia isla tapa el viento predominante de la zona. Para allá que nos fuimos desde Isla Tortuga y tengo que decir que navegar por Guna Yala es una auténtica gozada. Vientos entre 15 y 20 nudos y mar prácticamente plano por la protección que dan los arrecifes. Esos arrecifes que son una maravilla para disfrutar de la navegación se convierten en un infierno cuando tienes que pasar entre ellos.
Llegando a Canbombia tuve que decirle a Francisco que abortara misión y diera la vuelta porque no era capaz de encontrar el paso entre los arrecifes debido a la corriente, el viento y la no coincidencia entre lo que marca la carta y lo que ven los ojos. Hago un inciso, sé que cuesta, pero hay que tener más confianza en las cartas y en los instrumentos, que lo que dicta la cordura y el instinto de supervivencia.
Haciendo caso a la carta pudimos entrar y nuevamente nos encontramos con el Paraíso. Sé que llevamos muchos Paraísos, pero Dante puso 9 círculos de infiernos y ninguno os habéis quejado por ello.

Canbombia

Se trata de una isla con su cocotero inclinado, arena blanca, indígenas Kunas, una cabaña regentada por Hernán que hace de Bar/Restaurante y con un fondeadero magnífico.
Vimos que el barco de al lado tenía bandera española y nos acercamos a saludar. Jorge y María, con sus dos hijas pequeñas, valencianos y supersimpáticos.
En este momento se produjo una situación que produjo una sinapsis neuronal no prevista. Resulta que en Guna Yala hay multitud de barcos que vinieron de turistas a conocerlo (como nosotros), les gustó (como a nosotros) y vieron que podían alquilar un camarote por unos 800-900$ por 3 noches. Tengo que decir que lo vale, no hay sitio más cómodo para conocer Guna Yala que en un velero, y más si este dispone de actividades extras como pueda ser kayak, equipos de snorkel, etc, además de poder comer pescado fresco e incluso langosta (difícil de superar). La idea de hacer charter en el Paraíso con el Arabela se ha quedado pegando chispazos en nuestras cabezas.
Se me olvidó decir que en Linton Bay coincidimos un día tomando cervezas con un Kuna, un Venezolano y un Italiano (la náutica tiene estas cosas…). El italiano me recomendó un taxista para hacer el transporte de Guna Yala a Panamá City y alguien me recomendó a Johny para hacer el transporte en barca hasta Puerto Cartí. La cuestión es que por whatsapp quedamos con dos tipos que no conocíamos para que uno nos recogiera en barca en Canbombia y nos llevara a Puerto Cartí. De Cartí nos llevarían al aeropuerto para que Francisco volara y recoger a la visita. Si todo salía bien, Francisco volaría a Tenerife. Si alguien nos fallaba, pues no volaría.
A las 8:00, superpuntuales vinieron a recogernos en un bote. Inmediatamente nos taparon con un plástico, que aseguro que hace falta si no quieres llegar empapado, y tras una hora y cuarto llegamos a Puerto Cartí donde nos esperaba el 4×4 que nos tenía que llevar al aeropuerto atravesando la selva por una carretera preciosa.
Llegamos al aeropuerto y después de comer y un rato de espera nos tuvimos que despedir Francisco y yo. Después de pasar 3 meses 24 horas al día juntos fue una sensación no tanto de pena sino de ay, ay, ayyy…mi madre en la que me estoy metiendo.
Cuando salieron Joyce y Deni ya había negociado con un taxista precio para que nos llevara a Panama City y salimos de Tocumen para allá. La City es impresionante y comparable a NY o Shanghai. Fuimos al hotel y de ahí a hacer la compra de suministros ya que al día siguiente nos recogería el taxi a las 5:00 am. Pensándolo ahora, reulta gracioso cuando en el supermercaado accedieron a que nos lleváramos las cestas de la compra (que no carros) al hotel cargadas de cosas que pesaban (he conseguido evitar la palabra cerveza).
Tras una vuelta por la ciudad y cena de comida Panameña, a dormir que había que madrugar ya que nos recogerían a las 5:00 am.
A las 5 de la mañana comenzó el recorrido de 4×4 hasta Puerto Cartí, donde nos tenía que reoger la barca para ir a Canbombia.
Al llegar tuvimos un pequeño incidente ya que eran las 7:00 am. y la barca nos dijo que no nos llevaba hasta las 10:30. Tras un par de llamadas se solucionó y salimos hacia Canbombia. A mitad de camino hicimos una parada en el supermercado (1 casa apoyada en pilotes) para comprar hielo y algo de fruta. El hielo resultó ser una barra de 100x40x20cm con la quellegamos al Arabela.

Supermercado en Guna Yala

Con dos machetes y un poquito de fuerza pudimos hacer unos trozos que cupieran en el congelador.
Ese día había reservado que nos prepararan una Canbombia (es el caracol que hay en esas conchas bonitas) y una langosta para comer. El vino lo llevaba yo (seguimos teniendo del orden de 90 botellas en el barco que supone un problema cada vez que sube inmigración al barco. Bueno, problema no, simplemente unas cuantas botellas menos).
No pudimos tomar el vino porque no tenían sacacorchos, pero disfrutamos de una comida caribeña hecha por Kunas en el Paraíso (tengo que decir que se come mejor en el Arabela).
Al día seguiente conocimos a Eduard, un riojano que también se dedica a Charter y nos comentó que se acababa de cerrar la comarca para prevenir contagios por Coronavirus. Es decir, habíamos entrado de pura chiripa al Arabela pero ya no se podría volver a entrar.
Nos recomendó un sitio para hacer snorkel y al día siguiente fuimos hacia Waisaladup. Sin tener mucha idea…nos metimos por el arrecife y fuimos viendo pececillos hasta que casi pisamos una raya preciosa que pudimos filmar.

Arrecife de Waisaladup

Ya volvíamos hacia el barco cuando unos chavales nos preguntaron si queríamos ir a hacer pesca submarina con ellos. Subidos en un tronco con motor en el que había que estar permanentemente achicando agua nos llevaron al arrecife y flipamos. Tengo varios amigos que hacen pesca submarina pero nunca lo había vivido en primera persona. Mucho menos en un arrecife en el que prácticamente en cada inmersión cobraban una pieza.

Haciendo pesca submarina con los Kunas

Así que tuvimos un día completito. Realmente aún mejoró cuando antes de irnos a dormir tuve una sensación extraña. Notaba algo raro hasta que vi que habíamos garreado (el ancla se había soltado) y nos habíamos ido unos 200 metros de la posición inicial. En un momento arrancamos, y con la ayuda de Joyce y Deni subimos fondeo y lo volvimos a echar.
Al día siguiente me despertaron unas voces de Javi!!!!, el ejército!!!. La realidad es que no era el ejército sino un pedazo crucero que se acercaba a la isla. En la isla nos explicaron que cobraban 4$ por cada turista que bajaba y algo más con la venta de molas.

Crucero en Waisaladup

Con Francisco me quedé con ganas de ver otra de las piscinas de Cayos Holandeses, ahora que no estaba y me venía arriba llevando el Arabela, decidimos intentarlo. Conforme nos acercábamos vimos que no había nadie y recordé las palabras de Jonhy diciendo que no fondearamos nunca donde no hubiera otro barco así que optamos por nuevamente a Isla Tortuga.
Estoy convencido que aunque vaya 1.000 veces me parecerá uno de los sitios más bellos del mundo.

Isla Tortuga
Isla Tortuga

Por la mañana bajamos a tierra y vimos que se acercaba una lancha. Los hermanos que llevan esta isla nos dijeron que era la armada
. optamos por dar una vuelta a la isla (se hace en 2 minutos andando lento) y mientras estábamos con lo piececillos en el agua vinieron con el consabido buenos días. La verdad es que con mucha amabilidad nos explicaron todo lo referente al coronavirus y como Guna Yala estaba cerrando las puertas al contagio primero impidiendo el acceso y en segundo lugar mediante el control de todos y cada uno de los que estábamos dentro. Volvimos al barco donde tomaron fotos de documentación del barco, pasaportes, tomaron medición de temperatura y teléfono para reportar cualquier cambio de salud.

Sanidad de Guna Yala

Nos informaron también que ya no era posible salir de Guna Yala de forma alguna por lo que la única manera era mover el Arabela nuevamente a Puerto Lindo sabiendo que ya no podría volver a Guna Yala hasta que termine la cuarentena.

Al día siguinte decidimos cambiar de isla e ir acercándonos a Puerto Lindo. Optamos por ir a Dog Island que dispone de un pecio (un barco hundido) casi a ras de agua. Nada más fondear vimos que el barco se movía mucho, por lo que no iba a ser muy cómodo, pero cuando nos pusimos a bucear nos apareció el arrecife de coral más impresionante que he visto jamás (tampoco es que haya visto muchos).

Nos fuimos a la isla con la intención de bucear en el pecio pero tal cual llegamos nos apareció la persona que regenta las cabañas y muy amablemente nos explicó que estba todo cerrado por el coronavirus. Incluso se había prohibido el baño en las playas, que lo sentía mucho pero se arriesgaba a que lo denunciaran a el y a nosotros si nos servía bebidas o nos bañábamos en la playa. Se produce el sentimiento encontrado de qué rabia estar allí y no poder bañarse y al mismo tiempo la admiración por gente que ha perdido su forma de ganarse la vida y con resignación, pero acepta y cupmple lo que le dictan sus autoridades.

Nos dimos una vuelta por el pecio

Dog Island

Y decidimos cambiar de fondeo a Chichime a ver si se movía menos y poder estar más cómodos. Al llegar a Chichime me encontré con Marcelino, el Kuna que había conocido en Linton tomando cervezas, bajamos a tierra a dar una vuelta y llegamos a la conclusión que aunque todas las islas tienen un parecido, cada una es diferente a la otra y tienen estilos de mantenerlas totalmente dispares. Con total seguridad merecería la pena conocer todas.

Al día siguiente tuvimos una travesía de 60 millas hacia Linton Bay (algo más que de Denia a Ibiza) que a estas alturas, parece una simple salida dominguera.

Aprovechamos para visitar las distinas islas que hay por aquí y nos encontramos que también estaban cerradas con cuarentena. De hecho, ni siquiera salieron a atacarnos los monos en Linton Island!!

Nos acercamos a Panamarina para ver otro sitio donde dejar el Arabela. Hay un paso entre los arrecifes para Dinghy que es una maravilla. Apenas 3 metros de ancho y totalmente rodeado por manglares.

Pasadizo Linton-Panamarina

Al día siguiente despedí a Joyce y Deni en el autobús con sentimientos encontrados. Por un lado, deseándoles que pudieran regresar a España porque desconocemos cuánto tiempo va a durar esto. Por otro lado deseando que no pudieran volar y tuvieran que quedarse en el barco y poder seguir conociendo estas maravillas.

Y por los pelos, a pesar de cerrarles el aeropuerto de Costa Rica pudieron despegar de México DF horas antes de que también cerraran espacios aéreos.

Así que ahora estoy en Linton Bay, sólo, pero más feliz que una perdiz

One thought on “Guna Yala (Archipiélago de San Blas)

  1. Ufff Javier, que temporada más densa, llena de acontecimientos, esperados e inesperados. Estás rodeado de maraviĺlas, de una belleza excepcional. Empápate de ellas!! Un beso.

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