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Otra vez a la faena

Pues vamos a retomar nuestras historietas. Hay amigos que me preguntaban si no iba a escribir un último post con la llegada a Valencia y siempre decía que sí, pero la verdad es que no me apetecía hacerlo. Pensaba que ese «último» post, significaría que se terminaba modoparaíso, y no estaba por la labor.

Pues 9 meses después, así como quien no quiere la cosa, estamos otra vez en Panamá. Por medio han pasado innumerables cosas, desde una pandemia que nos ha tenido a todos con acceso restringido, hasta una operación a mi mami la semana antes de venirme que me hizo dudar…

El día 2 salimos Francisco y su hijo Iván de Tenerife, y yo desde Valencia, hacia Madrid. Ante la pregunta de si me iban a dejar salir, llevaba un certificado de una empresa que indicaba que debía acudir a mi puesto de trabajo, claro que…¿a Panamá?…pues no sé yo si hubiera colado. Lo que realmente me preocupaba era que estuve hablando con el consulado de Panamá en Valencia, con la embajada de Panamá en Madrid, envié correos a inmigración del Gobierno Panameño, al aeropùesto de Tocumen, etc, porque no tenía claro que me dejaran entrar en Panamá. Os recuerdo que salí de manera irregular, puesto que Jorge y yo no pudimos pasar por inmigración para hacer la salida. O bien no me contestaron o simplemente me dcían que no estaba claro si me dejarían entrar.

Uno de los requisitos para entrar en Panamá es que tienes que tener un billete de salida del país. También lo teníamos. Ahora ya sabéis que existe una web donde uno puede «alquilar» billetes durante unos días por unos 15€.

Lo que sí es requisito es la PCR o antígenos obligatoria. Al llegar a Tocumén hacen una revisión exhaustiva del documento.

Ya la llegada al aeropuerto de Manises tuvo su gracia, puesto que llevaba dos maletones cargados con 70 metros de cabos y diferentes recambios y artilugios. Al pesar las 2 maletas, vi que eran 53 kg (aparte de mi mochila viajera), pero no me dijeron nada y supuso el primer éxito del día.

En Madrid vino a recogerme mi hermana Silvia, estuvimos tomando un café y en el aeropuerto ya nos encontramos los 2 canarios y el valenciano.

El vuelo fue un poco raro, ya que al poco de despegar nos dieron una especie de comida ligera (apenas una hora después de comer) y luego un mini rollito de algo raro unas 9 horas después y ya casi apunto de aterrizar y de sufrir una cetosis. Vamos, que teníamos más hambre que el tamagochi de un sordo.

Al llegar al aeropuerto no tuvimos ningún problema con inmigración. Bueno, a mi me hicieron abrir las maleta y no me extrañó en absoluto. Llevaba 4 electroválvulas hidráulicas que supongo que a través del escaner parecerían varias pistolas desmontadas.

Menos mal que tenía reservado un fantástico hotel de 4 estrellas con todo incluído, que incluso nos enviaba un shuttle a recogernos al aeropuerto.

Hotel San Remo

Al llegar avisé por whatsapp para ver dónde nos recogían y no tuvimos repuesta, luego llamamos al hotel y tampoco contestaban. Ya con mosqueo, un taxista (Jorge) nos llevó al hotel mientras nos advertía que era bastante malo.

No era malo, sólo recuerdo uno peor una vez que por trabajo tuve que dormir en una pensión y debajo de la cama había un orinal (creo que vacío).

Íbamos a quedarnos dos noches pero con una tuvimos suficiente. El día 3 llamamos al taxista (Jorge) para que nos hiciera una ruta por la ciudad y luego nos llevara a Linton Bay. Jorge es un personaje, con 43 años lleva 5 mujeres y 9 hijos. No alcanza a su padre que tiene 15 (hijos), pero le está poniendo interés. Como el mismo dice, un hijo siempre intenta superar a sus padres.

Panamá
Isla Perico

Hicimos una parada técnica para comprar en un supermercado y a media tarde llegamos a Linton. Compramos exáctamente lo que nos cupo dentro del coche (la cerveza ocupa mucho espacio)

Hasta los topes
Hasta los topes

Encontramos el barco con mejor aspecto del esperado. Seguramente el deshumidificador de Jorge ayudó a que hubiera menos moho, aún así, 9 meses cerrado con una humedad del 95%, pues obligó a lleva a la lavandería absolutamente todo y dedicar sus buenas horas a limpiar con lejía. No sé la de lavadoras y secadoras que tuvieron que poner. En un momento que pasamos a ver si ya estaba la mujer nos comentó que había surgido un problemilla. En concreto, que una de las almohadas tenía un agujerito y, por lo visto, se habían salido todas las plumas. Nos preguntó si sabíamos como volver a meterlas y decidimos prescindir de ese lujo tan burgués como innecesario.

Donde hemos tenido más problemas es con temas eléctricos. Dos wc eléctricos no funcionaban. Uno lo hemos podido arreglar, pero el otro no. De las 4 bombas de achique que tienen los motores, sólo iba una. Ya tenemos 3 en marcha pero una tampoco hemos podido arreglarla.

Lo peor es el alternador de uno de los motores que se ha quedado totalmente bloqueado y pinta muy feo.

Alternador
Va a ser que no…

Tampoco nos funciona el fuerabora que no echa agua. Lo he desmontado pero no encuentro el problema. Lo vamos a llevar a un taller ya que sin fueraborda ni siquiera podemos hacer una excursión por aquí por la zona.

Tampoco funcionaban los cables del acelerador y de la marcha atrás. Se habían quedado bloqueados de óxido. Menos mal que nos hemos dado cuenta antes de movernos puesto que habría sido divertido empezar a moverse y no poder ni parar ni hacer marcha atrás.

Vamos, que en nuestra línea estamos limpiando y revisando todo antes de ponernos en marcha. Esta semana esperamos recibir los recambios que nos van a hacer falta. Con un poco de suerte, para el fin de semana podremos salir hacia San Blas.

La situción de la pandemia en la ciudad de Panamá es parecida a Valencia, todo el mundo con mascarilla, toque de queda por la noche y confinamiento total los fines de semana.

Pero en Lintn Bay es otra cosa, no hay ningún caso y vamos todos sin mascarilla. Es una gozada poder ver a la gente sonriendo. Ayer ya compramos nuestra primera langosta y varias tardes han entrado delfines en la misma marina.

Aunque apenas haga 5 días que llegamos, ya estamos como en casa.

2 thoughts on “Otra vez a la faena

  1. Que bien Javier, de nuevo empieza la aventura!! Que tal está el congelador? Me imagino que pronto boca abajo Cuidaros mucho. Un abrazo fuerte desde Calpe.

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